Clínicas – Mejores hábitos, mejor estado de salud

29 Jun

Así como invertimos tiempo en salir de vacaciones o en ir al gimnasio, dos hábitos que suelen traducirse en propiciar buenas condiciones para salud, pues aligeran el estrés, no podemos dejar de lado las visitas de rutina a las clínicas. Habrá alguna que sea tu predilecta, en la que te sientas confiado para ponerte en sus manos, ya sea que presentes alguna patología controlada o sencillamente te realices chequeos periódicos.

Existen momentos de nuestras vidas en los que frecuentar al doctor es un protocolo que no podemos evitar, como por ejemplo la etapa de la gestación de un bebé en el caso de las mujeres. El inicio en la práctica de algún deporte que nos exija revisarnos más seguido, para estar en óptimas condiciones para competiciones o encuentros especiales, también puede ser otro ejemplo.

Clínicas

Visitar al doctor debe ser parte de un estilo de vida saludable, junto con la práctica de alguna actividad física, una buena alimentación y una vida lo más tranquila posible, a partir de la cual el estrés no haga de las suyas como ocurre con muchas personas a lo largo del mundo. Los chequeos periódicos deben servir para constatar que estamos conjugando los tres elementos anteriores de la forma más conveniente para nosotros.

Claro está, las emergencias pueden ocurrir, como puede ser una apendicitis o un accidente que ocasione ciertas lesiones. Pero lo cierto es que, si llevas un historial de revisiones, no será complicado atender alguna anomalía que se presente con el paso del tiempo o el cambio de hábitos de vida.

Vivimos en una sociedad que se alimenta de forma deficiente, si la comparamos con aquellas en las que crecieron nuestro padres y abuelos. El proceso llevado a cabo durante la cría de animales y el cultivo de productos agrícolas, no es necesariamente el mejor y por ello la constitución de las nuevas generaciones se ha visto afectada.

A pesar de los adelantos que la medicina presenta, estos apenas sirven para contrarrestar las secuelas del estrés, la vida sedentaria y la mala alimentación. No es casualidad que la mayoría de los especialistas envíen al paciente enfermo a realizar actividades físicas y a alimentarse de forma balanceada, el cuerpo tiende a auto regularse, pero para ello necesita que le proveamos de las herramientas necesarias a través de nuestros hábitos.

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