Jason Momoa y el retorno de los chicos cachas

6 Sep

Un chico de los que quitan la respiración

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Los gustos cambian con el tiempo, y si bien durante los últimos años hemos asistido a un festival de metrosexualidad, con esas caras lampiñas y esos cuerpos delgados, la verdad es que la crisis ha vuelto a poner de moda a los chicos duros.

 

Los Jared Leto van cayendo lentamente hacia el olvido, y volvemos a ver barbas de tres días en cuerpos de escándalo (caso de Gerard Butler) y músculo. Mucho músculo. Se acabaron los chicos finos y monos. ¡Vuelve la testosterona!

 

Y a día de hoy, la testosterona tiene nombre hawaiano: Jason Momoa.

 

Momoa empezó su carrera como modelo, y como tal fue fichado en Los Vigilantes de la Playa. Porque ya sabéis que en aquella serie, más que actores, había maniquíes guapos: ¿recordáis a Pamela Anderson y al inefable y casposo David Hasslehoff?

 

Esto, que puede parecer un buen comienzo, fue un desastre para este chico. Aparecer en Los Vigilantes de la Playa era, para un actor americano, como aparecer en La Que Se Avecina en España: te encasillaban en el papel cutre y nadie te tomaba en serio para futuros proyectos más serios.

 

El mismo Momoa explica en alguna entrevistas que tardó cuatro o cinco años en conseguir un agente tras su paso por Los Vigilantes. El pobre chico, incluso estuvo tentado de tirar la toalla. A fin de cuentas, podía seguir trabajando de modelo, y con sus evidentísimos encantos, mal no le podía ir en la vida.

 

Pero poco a poco empezaron a llegar nuevos papeles, en series como Stargate. Y, como el buen vino, empezó a mejorar con el tiempo. Como actor y como… ¡tío cachas!

Momoa es el chico perfecto para papeles de lucimiento corporal

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Porque en Los Vigilantes sería muy guapete y todo lo que tu quieras, pero una vez lo has visto en el papel de Khal Drogo (el jefe bárbaro de la serie de la HBO Juego de Tronos) es imposible imaginarlo de otra manera. Con su mirada fiera, su voz profunda, y esos pectorales con forma de almohada en la que más de una reposaríamos nuestras cabezas (después de haberlo dejado agotado, claro), el Momoa/Khal-Drogo ha vuelto a poner de moda, definitivamente, al chico cachas y asalvajado. Y para aquellas más especiales, a las que la barba y el atrezzo general de Khal Drogo no os ponga en demasía, siempre podéis echarle un ojo en Conan, donde aparece afeitado y aprovechable al cien por cien.

 

Lo que en Arnold Schwarzenegger resultaba hasta repulsivo (esos músculos de culturista a punto de estallar… aunque en su momento tendría locas a muchas) en Momoa ha quedado suavizado.

 

Y considerando que la nueva película de Conan es un bodrio como un castillo, es la ocasión perfecta para complacer a vuestro chico: descargadla, visionadla, y déjale a él el argumento estúpido. Tú dispondrás de hora y media para inspeccionar hasta el último músculo de Jason Momoa, perderte en sus ojos azules, y confesarte a ti misma que sí, que vale, que vuelven a gustarte los chicos cachas.

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