Los orígenes históricos del tarot

5 Sep

Los juegos de cartas se conocen desde la edad media, aunque su utilización esotérica es más reciente

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Las cartas del Tarot pertenecen al imaginario popular tras siglos recorriendo Occidente. Incluso aquellos que nunca se han acercado a la cuestión, ni les han hecho nunca una tirada, tiene nociones de sus cartas o arcanos: la Muerte, el Bufón, el Mago, la Papisa…

 

Lo malo es que con tanta “imaginación popular”, y tanto siglo por en medio, la información que tenemos sobre sus orígenes nos la podríamos haber dejado por el camino.

 

Por ejemplo, aún hay personas que dan por hecho la vinculación entre las cartas del tarot y el Libro de Thoth egipcio. Esta idea proviene del siglo XVIII, momento en que Antoine Court de Gébelin se hizo su propia interpretación de la iconografía de las cartas y las vinculó a los misterios de Thoth e Isis. Luego se descubrió la piedra Rosetta, se descifró el alfabeto egipcio, y se vio que la teoría no tenía sentido, pero a casi nadie le importó. Como dicen en Italia: “se non è vero, è ben trovato”.

 

El origen de todo esto parece remontarse a la Italia del siglo XV, donde se diseñaron las primeras barajas del Tarot. Originalmente contaban con 78 cartas, de las cuales 22 correspondían a los Arcanos Mayores, las cartas que normalmente asociamos al Tarot.

 

¿Y las otras? El resto de las cartas, conocidas como arcanos menores, se dividían en cuatro “palos”, a saber, espadas, bastos, oros y copas, del uno al diez, y cuatro figuras: la sota, el caballero, la reina y el rey. Es decir, que nuestra baraja española con la que tan alegremente jugamos al mus o al guiñote… ¡formaba parte del Tarot original! De hecho tiene mucho sentido, pues los cuatro palos representan los tres estamentos medievales (bastos por los campesinos, espadas por la nobleza guerra, y copas por el clero) más el estamento urbano que empezó a aparecer al mismo tiempo que el tarot: la burguesía comerciante, que sería representada por los oros.

El tarot de Marsella sigue siendo uno de los mñas utilizados en la adivinación

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Se ha especulado con el posible origen cátaro de las cartas, debido a la importancia que esta herejía otorgaba a la mujer, y el correspondiente refuerzo femenino de las cartas, en las que aparece una papisa (figura que jamás podría existir en la Edad Media) o una reina (que en los arcanos menores desaparecerá, dejando las figuras en sota, caballo y rey). Sin embargo la documentación es nula a ese respecto, y todo queda en el aire.

 

El uso adivinatorio de las cartas empieza a documentarse en Italia y, sobretodo, la zona de Francia, a partir del siglo XVIII (empezando por el ya citado Gébelin). Visualmente, han cambiado poco. Los diseños del siglo XV acabaron desembocando en el conocido Tarot de Marsella (que empezó a utilizarse en el siglo XVII) y pese a las alternativas que han ido surgiendo (como el diseño Rider, o el del Libro de Thoth ideado por el ocultista Aleister Crowley) sigue siendo el modelo rey.

 

Actualmente siguen haciéndose investigaciones, y siguen surgiendo teorías respecto al significado oculto del tarot: ¿quiénes son esas figuras? ¿Por qué esas y no otras?

 

Seguimos esperando la respuesta

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